El blog de Carmen Martín -Abogados-

Trabajo como Abogado, asesoro principalmente, a víctimas de maltrato y personas mayores de 65 años

El blog de Carmen Martín -Abogados- - Trabajo como Abogado, asesoro principalmente, a víctimas de maltrato y personas mayores  de 65 años

El maltrato es una droga muy potente.

El maltrato es una adicción. No se puede sanar el maltrato sin ayuda profesional. Es como un virus que se instala en el cerebro, para eliminarlo necesita de un experto psicólogo que lo elimine y tiempo, el tiempo cura lo que la razón no puede curar. Un virus que afecta a todos los programas, a todos los niveles: físico, mental, emocional e incluso a nivel espiritual; al alma.

A mi cliente, víctima de maltrato, le dieron una orden de protección por cuatro meses. Tiempo insuficiente para poder eliminar su adicción al maltrato.  Es una mujer con un nivel socio-cultural alto, tiene un buen trabajo, independencia económica, un hijo universitario, es apoyada por su familia… Con unas medidas previas favorables, le concedieron el uso del domicilio familiar y una pensión alimenticia para su hijo mayor de edad. Todo lo necesario para salir y recuperarse, incluso va a terapia psicológica.

Me olvidé que,images6Z224VXI en este caso, como en todos, hay una adicción, una dependencia emocional. Falta menos de un mes para juicio y me ha pedido retirar la demanda de divorcio. Ama a su marido, no puede vivir sin él. La orden de protección ha terminado y han reanudado su relación. Es irrelevante que el hijo haya amenazado con irse a vivir con los abuelos maternos si su padre vuelve a casa. Ella es una “yonqui” del maltrato.

La adicción aumenta si el maltratador fallece. La viuda lo idealiza, se le olvidan las palizas, los tratos denigrantes y vejatorios, las humillaciones… Recuerda lo mucho que lo amaba, los momentos buenos, cuando le regalaba rosas. El cerebro, como mecanismo de defensa bloquea lo malo, lo negativo, los hechos traumáticos.

A mí me cuesta mucho entender por qué no hacen una fiesta cuando muere su verdugo y lo celebran. Todo lo contrario, le lloran, le llevan flores a su tumba, no consienten que nadie hable mal de ellos en su presencia. Para ellas, lo peor que les ha podido pasar es que falleciera su marido o su pareja. Ya no tienen a quién amar. Incluso, conozco el caso de una mujer que se tiró por la ventana porque su vida carecía de sentido.  Son adictas, yonquis del maltrato. Necesitan su dosis.

La explicación es sencilla: No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma.