El blog de Carmen Martín -Abogados-

Trabajo como Abogado, asesoro principalmente, a víctimas de maltrato y personas mayores de 65 años

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Diferencias físicas.

images40EWU6D3No hay nada que cause más conflicto en clase de acceso a cabos de la Guardia Civil que la diferencia de baremos en las pruebas físicas para hombres y mujeres.  La indignación de los varones porque a las mujeres se les exija menos en las pruebas físicas, es patente, raro es el día que no sacan el tema.

Los argumentos masculinos son variados, “si quieren igualdad, qué corran igual”,  “ellas son más listas, que les suban los baremos en las pruebas de inteligencia”, “qué se queden en la oficina trabajando si no pueden correr”…  Oír esto,  de boca de muchachos jóvenes me produce pena.

Y cuando me refiero a “pena” no quiero decir  “lástima”, no.  Pena, como la definición que da el Código Penal (debe ser deformación profesional). Buscando en la Wikipedia me encuentro con una definición bastante acertada de lo que siento: es el recurso que utiliza el estado para reaccionar frente al delito, expresándose como la “restricción de derechos del responsable”. Pena también se define como una sanción que produce la pérdida o restricción de derechos personales.

En vez de disfrutar de esa diferencia física que nos distingue a los hombres de las mujeres, lo ven cómo algo negativo para ellos. Viva la variedad. Si los hombres y mujeres fuéramos iguales físicamente, el mundo sería un poco aburrido. Hay diversidad, descubrámosla.

Da igual que yo les diga que la Ley pretende hacer iguales a los iguales y desiguales a los desiguales.  No lo entienden.  Menos mal que el Tribunal Constitucional se ha pronunciado en numerosas ocasiones en este sentido “lo que no puede discutirse es la diferente naturaleza física entre hombres y mujeres” y nos recuerda  que es “esa diferencia biológica” la que puede justificar “la disparidad de trato en la calificación de las pruebas físicas necesarias para acceder al curso de capacitación”.

Las mujeres funcionamos con estrógenos y los hombres funcionan con testosterona. Es como un coche de gasolina y uno diésel.  Ellos me contestan, que por supuesto, son de gasolina.  Corren más, pero no dejan de reconocer las prestaciones de un diésel.  Creo que vamos mejorando. Esperemos que para final de curso, por los menos alguno de los alumnos varones miren a sus compañeras de clase como iguales cuando realicen las pruebas físicas.